No puedo decidirme sólo por uno

Desde que termine mi ultima relación amorosa, que duró 2 meses, no hago otra cosa que probar uno los lunes, otro los martes y miércoles, y otro más allá hasta que arriba el viernes.Y por más que lo intente, no puedo decidirme sólo por uno.

Cada uno tiene lo suyo, algunos son más intensos, más suaves, más profundos, más blandos, mas duros,más sexys,mas compañeros, más pasionales.

Algunos hacen su aparición cuando empiezo a ver una película y me acompañan mientras derramo mis lagrimas sobre el plumón, me escuchan y consuelan silenciosos a mi lado mientras le grito al actor de turno que vaya a buscar a su amada, que se juegue por ella o que no la deje ir. Pero siempre, al terminar la película desaparecen, su compañía se desvanece como por arte de magia y yo me encuentro otra vez sola, pero en la boca aun siento restos de su dulce beso, que se mezcla con mi saliva y al ritmo de un tango me sacan una sonrisa que me hace olvidar porque lloraba unos minutos atrás.

 

Otros aparecen los días de lluvia, esos días grises en los que el sol no asoma ni medio rayo, camino por las calles saltando de  charco en charco siendo consciente que uno de mis pies terminará siempre sumergido en alguno de ellos.Recuerdo que ese día decidí salir sin paraguas y siento como el agua de lluvia me recorre el cuerpo, es una compañía que me sigue de cerca, me envuelve, me abraza hasta que llego a casa y ahí en la puerta del quiosco que esta al lado de mi casa me espera él, seco, como si la nube con gotas cayera solo sobre mi cabeza, impecable, impoluto, y se invita a subir, a tomar un té juntos , solo 5 minutos porque después tiene “cosas que hacer”, de todas maneras, nunca me dura más que 5 minutos.

También está el que siempre vuelve, le dices una y mil veces que ya no es de tu agrado, que ahora prefieres otro estilo, que probaste otra cosa y te gusto más que lo que él te daba, “el otro es más intenso, sabe cómo hacerme feliz y recién nos estamos conociendo”, pero él parece no escucharte, quiere que vuelvas junto a él, a lo convencional, hasta que terminas aclarándole, de la forma menos hiriente posible que estás en un momento que buscas a alguien más dulce, que se derrita al tocar tu boca y que con él eso hace tiempo que no lo conseguís. Se enoja por un tiempo, pero al final…siempre vuelve.

Es por esto que el que viene los días de lluvia, el que lo hace los viernes y sábados,el que me acompaña mirando una película, el que siempre vuelve, el dulce o el amargo…no puedo ni quiero decidirme sólo por uno, me gustan todos.